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Sótano de sí y el sincrodestino o simplemente poesía

 

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La eternidad no te quita el tiempo.

Camila Krauss

En la revista de la Fundación para las Letras Mexicanas número 10, enero a febrero de 2014, Lorena Saucedo con fotos de Efrén Calleja Macedo, realizaron una entrevista titulada “Tomar refugio en el abismo”; llegué a la revista por cansancio. Hasta marzo de 2015 trabajaba como editor (técnico petrolero, aclaro, porque no faltaba el que mostraba rostro de entusiasmo para enviarme sus cuentos o poemas) y entre mis funciones estaba la investigación continua de artículos técnicos y mejores prácticas de la industria para confirmar o enriquecer textos de registros geofísicos, diseño de pozos, fracturamientos, vaya, todo el conocimiento referente a la exploración y producción de hidrocarburos. Saturado de trabajos de ingeniería llegué a fragmentos de ”Sótano de sí”, necesitaba respirar.

Meses después, leí “Japón en Octavio Paz” por Aurelio Asiain y escribí un poema titulado Satori:

Cierro los ojos

y en el bosquejo de un sueño

mis palabras no resuenan

Momento de luz

inmovilidad del pensamiento

¿quién soy sino reflejo?

A finales de marzo de 2016, gracias a la inmediatez de la tecnología, la totalidad impresa de “Sótano de sí” de Camila Krauss llegó a mis manos; sincrodestino o simplemente poesía, ella también tiene su Satori.

El libro se divide en cuatro partes, “cada sección responde a pulsos diferentes”. Un menú poético, partes auto definidas e independientes y todas unidad. Incluso las “distracciones” de Camila Krauss son espasmos poéticos que aspiran a la “Serenidad Última”.

La contemplación y la cotidianidad. La contemplación de la cotidianidad. La cotidianidad de la contemplación. La poeta es el equilibrio.

Me queda la lucidez del bello poema “Un recado a Mahapajati”:

no país que abandonar

no padre que abandonar

no amante que abandonar

no monasterio que abandonar

inabandonable Serenidad Última.

La poesía solo es.

@Librero18

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Octavio Paz, ella y leer poesía

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Todos conocen al diplomático errante, al ensayista de la prosa exacta, al padre y su hija con visiones distintas, la vida del poeta ha sido más criticada que su propia obra pero mi esposa y yo podemos hablar del encuentro a través de Octavio Paz, la poesía nació sin el poema: fue la noche del azar, destino, afinidades electivas.

¿Quién lee a Octavio Paz? Ella y yo, personas comunes, clase medieros, gente de a pie con celulares de prepago. Creo que la grandeza de Paz y la forma incorrecta de presentarlo asusta a nuevos lectores, sin embargo, gracias a Alberto Ruy Sánchez con su libro “Introducción a Octavio Paz” cumple con calidad dos objetivos: acercar y motivar la lectura de la obra prosista y poética de Octavio, como él lo llama. No somos intelectuales, críticos o literatos, solo nos gusta y el placer se extiende fuera de las páginas. Otros tienen a Sabines o Benedetti, nosotros a Paz.

Intenté aprenderme Maithuna y me quedé en el primer verso:

Mis ojos te descubren

desnuda

y te cubren

con una lluvia cálida

de miradas

Aprender poemas requiere un cambio de estilo de vida.

¿Para qué chingaos sirve leer poesía? ¿Te hace mejor profesional? Sí.

La inmediatez del conocimiento está en la lectura, la poesía enfrenta verdades, la imagen poética, revela. Leer poesía porque sí, por generosidad con uno mismo o como acertadamente lo dice el maestro Gabriel Zaid en su artículo el Futuro de la universidad: “Lo más que puede hacer un maestro universitario por nosotros es lo mismo que un maestro de primaria: enseñarnos a leer”.

¿Qué sería del mundo sin las matemáticas y sin la poesía? Todo es pensamiento.

Desde hace dos años la lectura de la obra de Octavio Paz nos situó en su espasmo de eternidad y el presente perpetuo. Hoy, somos tres.

@Librero18

Buenas noches, Laika

Buenas noches, Laika

“Un último lengüetazo y el cosmos se cierra. Al rededor de la tierra orbita un ataúd de hojalata.” Buenas noches, Laika.

Can hembra de origen ruso puesta en órbita dentro del Sputnik II, en la contienda entre dos fuerzas por conquistar el espacio. La Guerra Fría, significa estar tres pasos adelante del bloque contrario.

Sebastián en México intenta captar con su radio de onda corta un ladrido o al menos un olfateo de Kudryavka, al tiempo que espera con inquietud alguna notica sobre la compañera de clases -acróbata espacial- ausente desde hace una semana.

La perspectiva en primera persona, se mantiene con un tono infantil desde el comienzo, aunque se trata de un narrador adulto que intenta recapitular, explicar y convencerse a sí mismo de la percepción propia sobe un suceso de la infancia.

Es imposible ordenar por completo las memorias, todo se va poniendo nebuloso entre más lejos está del punto actual.

Martha Riva Palacio Obón no deja pasar la oportunidad para hacer, a través del protagonista, una crítica sutil al proceder incongruente de la mayoría de los adultos, tan socialmente adecuado, pero deficiente a la comprensión y apertura magnífica de la mente pueril. Existen cuestiones que atemorizan al mayor y subestimando la percepción de los menores, se vuelven verdades a medias que producen intranquilidad.

No hay intención en el texto de aleccionar, no hay una moraleja. Lo cual es gratificante porque no hay nada peor que una obra que tenga a bien predeterminar el juicio/criterio/razonamiento del lector.

Notas a agregar: ubica al receptor perfectamente en el tiempo, plasmando limpiamente la vivencia de Sebastián en el momento histórico, a pesar de que la trama no se desarrolla en ninguno de los dos países que fueron el epicentro de las ideologías y modelos del viejo orden mundial: la ex Unión Soviética y EUA. Mediante las ideologías de los personajes que rodean al protagonista, como el abuelo, que es para este, una figura importante a lo largo de la historia, se transmite la atmósfera de la época con influencias artísticas, ideológicas y avances en la ciencia espacial de entonces.

@Cintlek