Octavio Paz, ella y leer poesía

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Todos conocen al diplomático errante, al ensayista de la prosa exacta, al padre y su hija con visiones distintas, la vida del poeta ha sido más criticada que su propia obra pero mi esposa y yo podemos hablar del encuentro a través de Octavio Paz, la poesía nació sin el poema: fue la noche del azar, destino, afinidades electivas.

¿Quién lee a Octavio Paz? Ella y yo, personas comunes, clase medieros, gente de a pie con celulares de prepago. Creo que la grandeza de Paz y la forma incorrecta de presentarlo asusta a nuevos lectores, sin embargo, gracias a Alberto Ruy Sánchez con su libro “Introducción a Octavio Paz” cumple con calidad dos objetivos: acercar y motivar la lectura de la obra prosista y poética de Octavio, como él lo llama. No somos intelectuales, críticos o literatos, solo nos gusta y el placer se extiende fuera de las páginas. Otros tienen a Sabines o Benedetti, nosotros a Paz.

Intenté aprenderme Maithuna y me quedé en el primer verso:

Mis ojos te descubren

desnuda

y te cubren

con una lluvia cálida

de miradas

Aprender poemas requiere un cambio de estilo de vida.

¿Para qué chingaos sirve leer poesía? ¿Te hace mejor profesional? Sí.

La inmediatez del conocimiento está en la lectura, la poesía enfrenta verdades, la imagen poética, revela. Leer poesía porque sí, por generosidad con uno mismo o como acertadamente lo dice el maestro Gabriel Zaid en su artículo el Futuro de la universidad: “Lo más que puede hacer un maestro universitario por nosotros es lo mismo que un maestro de primaria: enseñarnos a leer”.

¿Qué sería del mundo sin las matemáticas y sin la poesía? Todo es pensamiento.

Desde hace dos años la lectura de la obra de Octavio Paz nos situó en su espasmo de eternidad y el presente perpetuo. Hoy, somos tres.

@Librero18

Esther Seligson para todas

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Preservar cueste lo que cueste un ‘reino de fantasía’ por encima del ‘sentido de realidad’.

En octubre de 2012 escuché por primera vez el nombre de Esther Seligson, su apellido poco común, como todo en ella lo era.

“Todo aquí es polvo”, el libro que necesitaba para concluir un taller de poesía, no fue fácil encontrarlo pero verdaderamente me encontré en él. Esther se mostraba. Leí dos veces el ejemplar, la tercera vez fue compartida, la cuarta analizada y a la quinta el libro no volvió. Su voz se expandió y yo estaba “Estherizado”; habría de compartir la palabra. ¿Acaso Esther Seligson sería mi nueva Wislawa, Simone o Rosario?

No quiero olvidar desprenderme

dejar de ser pasado…

¿Quién es Esther Seligson? Escorpión que desde el 25 de octubre de 1941 hasta el 8 de febrero de 2010 hizo alquimia con la palabra, escribió Adriana del Moral Espinosa en un artículo para la Jornada. Dar clases, viajar y escribir fueron sus tres pasiones. Cursó las carreras de Letras Hispánicas y Letras Francesas en la UNAM; estudió la Cábala en Jerusalén durante dos años y dio clases en el Centro Universitario de Teatro (CUT) por más de veinticinco años e impartió seminarios sobre judaísmo en diferentes lugares. Para ella lo más importante era “compartir conocimientos, reflexiones, hallazgo e inquietudes”.

Cábala quiere decir recibir, el cabalista es el que busca para recibir, ¿qué recibe?, pues la luz.

En “Toda la luz”; otra nueva totalidad, me reconocí un lector mediocre, hacía falta poesía, identificar mejor las imágenes  y la finura en el uso de las voces.

Finalmente, meses después, “A campo traviesa” y “Negro es su rostro / Simiente”. Descubrirla y leerla por su puesto ha sido una evolución en mi viaje literario, viaje que considero necesario emprendan las mujeres en un encuentro con la poesía y la filosofía. Belleza y razón.

Esther Seligson para todas, María Zambrano para todas, Rosario Castellanos para todas, Elsa Cross, Coral Bracho, Wislawa Symborska, Simone de Beauvoir, Amparo Dávila, Gabriela Rábago Palafox, Valeria Luiselli…

 Esther, inspira. Inspira.

 Vengo de un largo

trayecto de abandonos

no soy la única

Yo, esposo de Claudia y padre de Nina.

@Librero18

Star Wars: Tres momentos

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«El cristal es el corazón de la espada.
El corazón es el cristal del Jedi.
El Jedi es el cristal de la Fuerza.
La Fuerza es la espada del corazón.
Todo está conectado.
El cristal, la espada, el Jedi.
Todos son uno.»

Luminara Unduli

La tercera trilogía de esta saga estelar, ha sido recibida con críticas bastante favorables y aunque hay algunos detractores, las opiniones de críticos y fanáticos se centran en la forma que este nuevo Episodio VII: The Force Awakens, ha terminado con lo insípido y letárgico de las últimas producciones (a excepción del Episodio III: Revenge of the Sith) y ha dejado a todos expectantes por las nuevas entregas.

La cinta manifiesta un respeto sobrio y auténtico al universo y a la idea original, sin solemnidad ni exageraciones. En efecto hay guiños recurrentes, escenas que homenajean a las cintas originales, sin embargo, estos se justifican en la necesidad de crear un vínculo entre lo primigenio y lo reciente para introducir los nuevos caracteres.

J.J. Abrams trabajó las deficiencias de los filmes anteriores.

Es evidente una construcción más sólida de personajes, además de un acertado proceso de casting puesto en manifiesto, que favoreció la compenetración de cada actor con su rol respectivo y acorde a la necesidad de reivindicar esta odisea galáctica; lo anterior se traduce en actuaciones genuinas, frescas y dinámicas, que facilitan la empatía de la audiencia con los conflictos internos de cada personaje. De ahí que los close up al rostro protagónico-antagónico sean más recurrentes y funcionen mejor en esta entrega. Mientras tanto la trama permanece enérgica en todo momento, un punto favorable para mantener el interés de quienes no están tan familiarizados con el universo.

Visualmente es más estética, se explotaron apropiadamente los escenarios naturales favoreciendo la fotografía del filme a cargo de Daniel Mindel, brindando realismo y equilibrando el uso (inevitable en este tipo de cintas) de fondos virtuales.

El filme tiene un balance que es difícil conseguir en este género cinematográfico y que Abrams ha sabido lograr.

Es indiscutible que el contexto temporal influyó de manera circunstancial en la filmación de este reconocido exponente del space western, a nivel tecnológico, por ejemplo, la primera trilogía en 1977 y la segunda en 1999,  presentan grandes diferencias en efectos y animación entre ellas y respecto a la más reciente, acorde a las herramientas con las que se contaba en una época y otra; a nivel narrativo, hay que considerar que aunque cada director tiene su sello, siempre hay una tendencia en cada época respecto al modo en que se desarrollan la narrativa y la técnica cinematográfica (los ángulos, la estructura,etc.) Sin embargo hay también elementos y situaciones premeditadas.

1977-1983

La obertura que en la línea temporal de Star Wars, sería la parte media de la historia (Episodios IV: A New Hope, Episodio V:  The Empire Strikes Back, Episodo VI:  Return of the Jedi) era quizá lo más sensato de rodar en aquel entonces independientemente de que éste fragmento de la historia fuera lo que George Lucas  tenía escrito en 1977. Con las herramientas cinematográficas de entonces, era más fácil presentar un escenario menguado y polvoso, reflejado en las maquinas, utensilios, vestimenta que aunque  futurista, dejan entre ver un periodo anterior de esplendor.

La relación entre los personajes es accidental, aunque hay atisbos o referencias a la predestinación y a un orden metafísico- espiritual que en estos episodios, había sido relegado socialmente por la ausencia de un grupo que resguardase los códigos filosóficos y morales, como en su momento fueron los  desaparecidos caballeros Jedi, sin embargo la idea se mantiene vívida en la  de los dos únicos sobrevivientes.

La tendencia a los planos generales y medios en esta trilogía, refleja la prioridad al contexto: los acontecimientos bélico-sociales a nivel galaxia, a las acciones de los protagonistas; pero conocemos poco de la situación interna de los personajes. Es decir, los conocemos de manera superficial y los acercamientos son poco frecuentes; lo anterior no es malo, considerando las intenciones del director y las necesidades de la historia.

En la mente de George Lucas se gestó un universo de viajes intergalácticos, relaciones comerciales interplanetarias, luchas sociales, cuyo eje de equilibrio es La Fuerza: energía que mantiene conectadas todas las cosas que hay en el universo y que puede ser utilizada y manejada solo por algunos seres vivos sensibles a ella. Todos estos elementos convergieron en la primera trilogía de Star Wars.

1999-2005

 El tratamiento de la historia fue distinto, pues se dio prioridad a los efectos digitales, a exhibir la calidad de estos para que el ambiente de esplendor fuera evidente incluso  por encima de las actuaciones. A pesar de que la construcción de los personajes fue bastante buena, la dirección actoral no logró que la interpretación de los principales papeles llegara a ser por lo menos cumplidora, por lo que en pantalla todo luce rígido.

La trilogía, es a nosotros lo que la mitología griega: una historia lejana, emocionalmente simplificada y cargada de solemnidad en las relaciones interpersonales; un giro distinto al de la primera trilogía, pero que sin duda estaba planeado así por Lucas para dotar de magnificencia el origen de la figura antagónica más relevante de todo el universo Star Wars.

Los episodios I: The Phantom Menace, II: Attack of the Clones y III: Revenge of the Sith, dan contexto, detallando las situaciones políticas que desencadenan los sucesos y disensión de bloques que se desarrollan en los episodios IV, V y VI.

2015

La era de los conflictos internos y las disonancias cognitivas se había inaugurado desde el Episodio VI: Return of the Jedi, en el que un determinado Luke Skywalker enfrenta su origen para redimir- reivindicar el equilibrio perdido y concretar su destino. El filme hace evidente que Luke tiene bastante control sobre sus emociones y nunca entra en conflicto serio consigo mismo, pero no es el caso de Darth Vader, que en confrontación se muestra inseguro y dubitativo respecto al curso seguido. Es el preludio para el constantemente abrumado e impetuoso Anakin Skywalker que vimos en los episodios II y III, en conflicto continuo  y aquejado por los apegos emocionales inusuales en el camino del Jedi.  Hay que decirlo, en el episodio VI sabemos a medias del estado emocional a través de los diálogos y no por la interpretación de los actores en sí, al no ser prioritaria la exploración a profundidad de la psique. Mientras  que en el episodio III: The Revenge of the Sith, Anakin  deja muy claro lo que sucede en su interior, aunque con una actuación que,  relegada por otros intereses fílmicos, se nota forzada y poco natural, producto de una dirección actoral deficiente.

Finalmente estamos ante el Episodio VII: The Force Awakens, y respecto a la psique de los personajes, que se ha vuelto más compleja desde 2005,  este episodio representa  la gloriosa vinculación del intérprete  con su papel, el conflicto emocional, argumento, orígenes y contexto.

Un balance perfecto: Trama que mantiene el ritmo, actuaciones verosímiles y profundas dentro un esquema basado en la historia original, pero cuidadosamente trazado que elimina las carencias de sus predecesoras.

Cada producción responde a una necesidad diferente: En las cintas de 1977-1983 era presentar a la audiencia la historia de ciencia ficción creada por Lucas, dar los argumentos base de todas las cintas,  el conflicto galáctico y la introducción a los personajes que enlazan las tres trilogías. Por esto, los episodios de obertura se tornan sociales (luchas, resistencia, estrategias bélicas, etc.)

En los episodios de 1999-2005 había que contar el pasado referenciado, explicando el origen de la situación conflictiva intergaláctica y los sucesos que desencadenaron, a la vez, se complejizan los personajes en una construcción a profundidad.

Por último en 2015 el objetivo es seguir a los personajes en el cumplimiento de su destino, la tarea de restablecer el equilibrio en la Fuerza que queda inconclusa en el episodio VI. Aunque en el reciente Episodio VII se presentan batallas y referencias al pasado, prevalece en la trama una carga existencial e ideológica sin precedentes en la Saga.

Cada uno de los momentos tiene aportaciones únicas e irrepetibles a la historia general, es decir ningún episodio brinda a la audiencia lo mismo que otro. Puede que a criterio propio alguna de las cintas presente mejor calidad narrativa, mejores efectos visuales, actuaciones memorables o sencillamente tenga nuestro favor entrañable, es indudable al verlas que ninguna parece fuera de contexto,  todas están unidas por una misma fuerza a un solo universo: Star Wars.

@CintleK

Turbo Kid

Turbo Kid

Nostalgia, andar en bicicleta y cerrar los ojos. Soy modelo 85. 

No hay autos, los motores son piernas y llantas bien infladas, quizás es más lógico en un apocalipsis que transita por 1997, ¿quién produciría la gasolina? Habría que preguntarle a Mad Max. Ciencia ficción, comedia negra y psicoanálisis, los cómics son increíbles, ¿por qué somos tan serios con algo para niños? acaso, ¿el futbol no lo es?

Se escucha aquel house, sonido gamer primitivo de la generación BMX, house de la memoria. Imposible pensar en Daft Punk, poco a poco la duda abre la posibilidad de que algo bueno está sonando en Quebec: Le Matos con el single “No Tomorrow”. La portada del mismo, sin duda estará en muchas habitaciones.

La añoranza de los buenos tiempos, tiempos lentos para mirar a los ojos, antes de la llegada de urgencia de lo inmediato en este siglo.

Los directores Anouk Whissell Whissell, François Simard y Yoann-Karl a través de la nostalgia, expresan el eco contemporáneo de la milenaria dualidad en el ser humano y su reproche-gratitud a su creador, amor y odio, hechos a imagen y semejanza.

Turbo Kid, el lenguaje nos sitúa en el tiempo, solo los niños alcanzan velocidades “turbo”. Y los que hemos sobrevivido.

@Librero18

Inventario de la ciudad: Visión primera

Arboledas

Un beso para despertarte.

Agua, rostro, espacio para el pensamiento y bajas la palanca. Ropa, mochila. Cuídate mucho. Otro beso.

Caminas, casi corres, el primero, el segundo, el último escalón; usas la llave negra. Cierras. Paso inicial en la banqueta, aún te duele el pie izquierdo: asomo de realidad, las pinches botas te están matando.

Sigues, de reojo, no ha llegado el recibo de luz.

Se renta departamento.

El árbol de ayer es una mancha de tierra en la calle.

Los autos llevan a las personas en su avance inmóvil, el franelero es el único gesto amable después de las tres de la tarde.

De un brinco, también le ganas al semáforo. En las aceras de Chedraui miras cansancio y cómo todos los días son iguales, la jubilación es otra forma de subcontratación.

Hot dogs  tres por veinticinco. Le das otra mordida a la manzana.

Transbús, recorrido somnoliento.

Cruzas en la esquina, línea amarilla preventiva: continua con precaución. El ceño, mentada de madre al cabrón de la moto.

Te dan otro volante para vender zapatos como todos los días, piensas en la falta de pasión y la flojera es el desempleo.

En las combis van enlatados los otros obreros; solo a los más jóvenes el tiempo se les detiene en pantallas de cinco pulgadas.

El dólar amaneció a 17.49 y de buenas.

Subes el puente peatonal en chinga para que no te chinguen, el mendigo es la conciencia de tus privilegios. Esquivas la foto de una mujer en el suelo, la obra del día está hecha. Tu mano flota en el pasamanos para bajar.

Y aquel, profesional de la tortilla y la cebolla, honorable taquero; hoy no.

Continúas tu camino. Guardas el aroma en la saliva.

@Librero18

Haciéndonos de palabras